Antes del próximo 3 de diciembre los venezolanos tienen que decidirse por una postura electoral; o se vuelven “bravos” votando o se “atreven” a votar. Cosa que, aunque se oiga sencilla, cuesta definirse en la cabeza y el sentir de la sociedad civil.
Volverse un “Bravo Pueblo”, con boina roja incluida en su nombre, significa pertenecer a esos añorados 10 millones de votantes que por cualquier razón o interés, o misión también, se identifican con las ideologías revolucionarias del actual presidente Hugo Chávez, candidato a la reelección luego de 7 años de mandato, y con “su” Socialismo del siglo XXI.
Mientras que atreverse es un término usado en la contienda que quieren seguir, aunque a veces lo duden, muchos venezolanos desesperados por encontrar cómo salir de este sistema de gobierno excesivamente fanático de Bolívar; una campaña encabezada por Manuel Rosales como competencia “única” de Chávez, si se deja a un lado a Benjamín Rausseo.
De todas formas, Venezuela a estas alturas del cuento no necesita que haya más candidatos con cuentos “chimbos” por relatar, el trío Chávez-Rosales-Rausseo es suficiente. Así como tampoco quiere ninguna maquinita electoral, porque desde niños los enseñaron a contar y del fraude dicen los “opositores” estar cansados ya.
Y es que si estos equipos Smarmatic no estuviesen programados bajo el sello de la Revolución Bolivariana, pues serían los “chavistas” los primeros interesados en contar a dedo cada una de las papeletas electorales. Lógico, porque en el momento de defender los intereses personales y de gobierno, muchas son las formas de lograr cambios.
Pero es que no se trata solo del proceso electoral. Venezuela es bombardeada por todos los medios posibles con campañas políticas: Atrévete, atrévete con musiquita pegajosa pidiendo con sazón que voten por Rosales para luchar por la democracia, el progreso, y el futuro. Un candidato que basa su campaña en la falta de seguridad venezolana, quien además toma como ejemplo las Misiones de Chávez para lanzar una tarjeta de débito popular con el nombre Mi Negra.
La primera tarjeta que sin hablar, de forma impresionante, ha recibido más denuncias que cualquier asesino, corrupto y tramposo de este país. Porque resulta que ahora, y según personalidades del Gobierno, los negros no son negros, sino “personas de color”; pues cuando vean a alguien transparente entonces asústese.
Para acompañar a la “Negra”, porque no está sola, los adeptos al Gobierno bajo su lema “Bravo Pueblo” le piden a esos millones de personas que voten nuevamente por el Presidente, para que sigan como en los últimos años vistiendo de rojo, tratando de descifrar de la mano de Chávez qué quiere decir Socialismo del siglo XXI. Porque así como no se conocen los fundamentos de esta forma de gobierno, tampoco se conocen novedades en su campaña electoral.
Para no decir idéntica, en ella se vislumbra un tema revolucionario similar al de 1998, con aires dictatoriales, que da a entender a los venezolanos que la fuerza y la intransigencia son las mejores “armas” para vivir en Venezuela; un contexto altamente militar, que si se descuida puede convertir a los chavistas en un “Pueblo Bravo” y no a la inversa.
Y casi se olvidaba la campaña de Benjamín Rausseo. Y con ello aseguro que muy pocas son las personas que sabían el nombre de pila de El Conde del Guácharo, antes de todo este meollo electoral. Pero tranquilos, tampoco es clave para votar el aprendérselo porque, al lado de los dos candidatos antes mencionados, este pregonero del humor no tendrá mucha vida el 3 de diciembre, a menos que la política venezolana decida seguir dándole sorpresas al pueblo, y no al revés.
Llegados a este punto es bueno reflexionar: no será que los chavistas deben volverse atrevidos para continuar apoyando a Chávez, y dejar lo de “Bravo Pueblo” a la oposición para que se atenga a los hechos inmediatos a las Elecciones 2006. ¡Buena Suerte!
Andrea Ballesteros Ascani - Estudiante de 9no Semestre Comunicación Social (UAM)
jueves, octubre 19, 2006
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